viernes, 27 de abril de 2012

Capítulo 15.

-Esta es la última maleta-concluye Richard con una palmada.
Es un chico sonriente y amable, al contrario que Mike, que se mantiene en una esquina callado y taciturno con los brazos cruzados en actitud defensiva. Ella está a su lado, otro prototipo de chica del instituto, haciéndole compañía sin decir nada. Con sus tacones rosas y su pañuelo blanco en la cabeza me recuerda a una versión seca y fría de Marion. Me mira de vez en cuando con un leve desagrado, como si no le gustase mi pelo moreno y mi cuerpo menudo. Yo evito establecer contacto visual con ella, para que no me congele con la mirada. 
Marion se da cuenta de mi situación de vulnerabilidad frente a su "querida amiga" y viene corriendo en mi ayuda, agarrándome del brazo y guiándome a un lujoso y elegante Mercedes.
-Richard, Mike, Ella, iréis en el coche de Richard. Jared, Ivy y yo compartiremos el coche de Jared. Sin darles tiempo a contestar me empuja al asiento del copiloto, al lado de Jared que, sentado al volante, me dirije una fría mirada. Vaya, ¿es que no voy a tener una sola mano amiga?
Marion se sienta detrás, satisfecha, y da palmadas en nuestros asientos con alegría. Parece ilusionada, debe habérsele pasado el enfado del otro día. ¿A qué habría venido? ¿Volvían a entrar en una crisis?  Una punzada de alegría me recorre al pensar en ello.
-¡En marcha! ¡Los Hamptons nos esperan!-chilla. Jared enciende el motor sin tanto entusiasmo y arranca con suavidad, seguido por Richard.
Marion se recuesta detrás y cierra los ojos, quedándose dormida casi al instante. Suelta suaves ronquidos y respira pesadamente, parece en gran calma, reposada, tranquila... Jared me mira y abre la boca, como si fuese a decir algo. La cierra rápidamente y sigue con la vista al frente, concentrado en la carretera.
Y entonces no puedo más. Estoy harta de que me ignore, de su frialdad, de que me haya demostrado lo equivocada que estaba al pensar que su reputación era un error.
-¿Ya está?-le susurro con enfado. Él me mira con curiosidad, alzando una ceja.- ¿Eso va a ser todo? ¿Vas a hacer como que nada ocurrió?¿Fui simplemente un desahogo inútil?
Tensa la mandíbula, pero no me mira directamente.
-No lo entiendes-dice. No se molesta en susurrar, habla claramente. Miro a Marion con alarma, temiendo que se haya despertado.
-No te preocupes-dice él siguiendo mi mirada-, podrían lanzar una bomba al lado de su oreja y ni se inmutaría.-Tiene razón, Marion ni se ha movido. Le miro para que continúe con lo que estaba diciendo. Lanza un suspiro cansado, pero sonríe con ironía al decir:-Tengo novia, por si todavía no te has dado cuenta. Una novia con la que llevo ya un año y medio más o menos. Y esta es la primera vez que la engaño-me lanza una breve mirada. Yo me siento culpable.- Puedo tener la peor reputación de Nueva York, pero sigo teniendo conciencia. Y me está siendo difícil acallarla. ¿No puedes entender eso?
Tiene el pelo revuelto y una barba incipiente que le hace parecer descuidado y aún más atractivo. En sus ojoa hay una muda súplica,  como si le estuviese torturando lentamente. Es el mayor signo de emoción que he visto en su rostro desde que le conozco. ¿Y yo he provocado esa emoción? Lo cierto es que esperaba algo totalmente diferente. Algo más... alegre.
-Sí, claro que lo entiendo-le contesto casi sin aliento. Sé que estoy siendo egoísta, pero la voz se me enfría al decir:- Siento si te he causado algún problema o dilema moral. No había nada más lejos de mi intención.
Jared me mira y puedo ver que la súplica es mayor,  pero está más tranquilo, como si le aliviase la distancia que se ha interpuesto entre nosotros. Eso me duele más de lo que quiero admitir.
-Soy yo el que te causará problemas-susurra.
Yo solo puedo desear que sea cierto. Cualquier problema con él sería una tentativa mejor que una vida totalmente tranquila. En sus ojos puedo ver la tormenta que se avecina. Y yo estoy en el mar con mi pequeña barquita. Va a ser un viaje muy entretenido...

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