miércoles, 26 de octubre de 2011

Capítulo 4.

Un chico aparece apoyado en el marco de la puerta con indiferencia, hablando por el móvil. A su lado una mujer de edad indefinida a causa del bótox saluda a tía Mellyn con un abrazo. Pero ella me da igual, es otra de las chismosas millonarias con las que se suele juntar tía Mellyn, nada nuevo.
Dirijo mi atención otra vez al chico. Se incorpora, cierra el móvil y entra por la puerta con las manos en los bolsillos, que solo saca para saludar a mi tia. Es bastante alto, con el pelo moreno muy oscuro y los ojos azules llenos de un fria indiferencia.
-Jared, querido, ven a saludar a mi sobrina-le pide mi tía. Jared la besa primero a ella y luego me estrecha a mí la mano. Noto como un incómodo rubor sube por mis mejillas para burlarse de mi nerviosismo.
Jared.
-Ivy estudia en el Steven's High este año-le informa mi tía. Jared me mira con cierta curiosidad, haciendo resbalar su azul mirada desde mis ojos hasta mis zapatos. Yo me remuevo con nerviosismo y me voy a saludar a su madre.
Le pierdo de vista cuando poco a poco comienzan a llegar el resto de invitados y el salón se llena de voces y vasos tintineantes por los hielos.
Tía Mellyn se desliza por la sala con naturalidad presentándome a todo el mundo. Acabo estableciéndome en un grupo mientras finjo interés por el tema de la Bolsa
-Bonita fiesta-oigo una voz a mi espalda. Me giro y me encuentro con la chica del pasillo.
-Marion- se presenta tendiéndome la mano.-La chica del pasillo de esta mañana-me aclara con una sonrisa. Lleva un vestido negro corto y el precioso pelo peinado con una cinta negra.
-Ivy-la aprieto la mano.
-¿De dónde eres, Ivy?-me pregunta mientras nos dirijimos a sentarnos a unos sillones que hay cerca.-No hemos tenido mucho tiempo para hablar esta mañana.
-De Los Ángeles.
-Vaya, es fabuloso-me dice con una sonrisa, mientras bebe un poco de champán.
-Marion, acompáñame-le dice una señora mayor, agarrándola del hombro. Marion se disculpa con la mirada y se dirije con ella hacia un grupo de gente.
Yo acabo merodeando por la fiesta, hablando con personas que me va presentando mi tia y que realmente me resultan indiferentes. Cuando el reloj marca las diez y solo se ve oscuridad por los cristales, decido salir sin que nadie se dé cuenta y tomar un poco el aire.
Me escabullo pasando entre la gente y salgo de la casa sin que nadie repare en mi huida. Llamo al ascensor y el botones me acompaña hasta el primer piso. Salgo por la puerta y la cierro detrás de mí con alivio. El aire me agita el pelo con suavidad, y el ruido de los coches me parece tan solo un lejano murmullo. Me siento en un banco de piedra y echo la cabeza hacia atrás para apoyarla en el muro. Contemplo las estrellas durante un momento y me siento perdida. Yo no encajo en este mundo. No tengo dinero, no soy alta, ni rubia. No me gusta hablar del tiempo con un estúpido acento snob y mucho menos de como va la Bolsa. Echo de menos mi casa, mi familia, mi pequeña ciudad y mis cosas cotidianas y absurdamente normales.
Cierro los ojos y permanezco así durante un buen rato. Intento hacer desaparecer todo pensamiento de mi cabeza, intento imaginarme qué estaría haciendo en este momento.
Un suave carraspeo me saca de mi imaginación, haciéndome abrir los ojos y poner derecha la cabeza.
Me encuentro a Jared de pie muy cerca de mí, con una sonrisa de burla en la cara y un cigarro en la mano derecha.
-Siento interrumpir tus sueños,-me dice con una agradable y muy masculina voz,-pero te requieren arriba.
-Pueden esperar-contesto, apoyando la cabeza de nuevo en la pared pero sin cerrar los ojos. Veo de refilón como Jared se encoge de hombros y se sienta a mi lado sin decir nada. Sigue fumando tranquilamente y mi corazón se acelera cada vez más. No sé qué decir, siento que la temperatura ha subido diez grados por lo menos y no sé qué hacer con las manos.
Él, como si oliese mi nerviosismo, se gira hacia mí.
-¿Estás bien?
-Perfecta.-Pero noto como me tiembla la voz y me maldigo a mí misma.
La puerta del edificio vuelve a abrirse y aparece Marion, que mira a Jared con cara de haber encontrado lo que llevaba tiempo buscando. Luego dirije sus ojos hacia mí y parece levemente sorprendida.
-Por fin te encuentro, cariño-le dice a Jared. Se sienta entre los dos y nos sonríe.-¿De qué estabais hablando?
Yo tardo cinco segundos en procesar ese «cariño».  Y ver a Marion cogerle de la mano me ayuda bastante a interpretarlo, aunque no hace más leve la sorpresa.
-De que me buscan arriba-digo, mucho más nerviosa de repente. Me levanto y entro al edificio sin mirar ni un momento atrás, para no ver lo evidente. Mi sueño se acaba de escapar entre mis manos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario